Incendios, calor y ozono troposférico ¿cómo afecta tu salud?
Cada verano, las imágenes de incendios forestales ocupan portadas de las noticias. Las llamas, el humo y las evacuaciones son algunas de las consecuencias trágicas más visibles. Sin embargo, existe otro efecto menos conocido que también puede afectar seriamente a la salud respiratoria. Se trata del aumento del ozono troposférico.
Durante las últimas semanas, España ha vuelto a enfrentarse a una combinación especialmente desfavorable de altas temperaturas, incendios forestales y un incremento de los niveles de ozono, especialmente en el norte del país. Las olas de calor favorecen la formación de este contaminante [3] y el humo de los incendios puede contribuir a empeorar todavía más la calidad del aire.
Esta situación es especialmente perjudicial para las personas que viven con una patología respiratoria como EPOC, asma o fibrosis pulmonar, por ejemplo.
¿Qué es el ozono troposférico?
No todo el ozono es igual. El ozono de la estratosfera forma la conocida capa de ozono, que protege la tierra de la radiación ultravioleta. En cambio, el ozono troposférico, también llamado ozono superficial u ozono malo, es un contaminante atmosférico que se forma cerca del suelo y resulta peligroso en concentraciones elevadas.[1][2]
El ozono troposférico se genera a través de contaminantes procedentes del tráfico, determinadas industrias o disolventes, junto con la radiación solar y altas temperaturas. [1][2] Por ello, las concentraciones de este gas suelen aumentar durante los meses de verano, especialmente después del mediodía.[1]
Por otro lado, de manera bastante paradójica, las concentraciones máximas de ozono troposférico suelen producirse a decenas de kilómetros de las zonas urbanas, donde se encuentran las principales fuentes de precursores del ozono.[1]
Investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) han demostrado que una parte importante del ozono que respiramos procede de otras regiones o incluso de otros países, transportado por las corrientes atmosféricas.
Por este motivo, zonas rurales o alejadas del tráfico también pueden registrar niveles elevados de ozono troposférico, sobre todo durante el verano.[3]
En esta situación, las olas de calor crean el escenario perfecto para que aumenten los niveles de ozono troposférico. Además, el humo generado por los incendios forestales incorpora partículas y gases contaminantes que contribuyen a empeorar aún más la calidad del aire.[4] En este sentido, algunos estudios estiman que, en episodios de humo, la presencia de ozono troposférico puede incrementar un 16%.[5]
¿Cómo afecta el ozono troposférico a los pulmones?
Los niveles altos de ozono pueden tener un impacto muy negativo en la salud respiratoria y cardiovascular. La presencia de este contaminante puede causar problemas respiratorios, desencadenar asma, reducir la función pulmonar y contribuir al agravamiento de las patologías cardiovasculares. [1][4]
Además, diversos organismos internacionales coinciden en que la exposición al ozono puede provocar:
- Irritación de garganta y vías respiratorias.
- Tos persistente.
- Sensación de opresión torácica.
- Dificultad para respirar.
- Disminución de la función pulmonar. [1]
- Mayor susceptibilidad frente a infecciones respiratorias. [1][4]
No todas las personas responden igual ante la mala calidad del aire. Los grupos con mayor riesgo son:
- Personas con EPOC.
- Pacientes con asma.
- Personas que siguen un tratamiento con oxigenoterapia.
- Niños.
- Personas mayores. [5]
- Mujeres embarazadas.
- Personas con enfermedades cardiovasculares. [1][4]
En estas personas, incluso aumentos moderados del ozono pueden desencadenar un empeoramiento de los síntomas respiratorios. Por este motivo, durante los episodios de alta contaminación conviene prestar atención a la aparición de:
- Más dificultad para respirar. [4]
- Tos persistente.
- Sibilancias.
- Irritación de garganta.
- Dolor o presión en el pecho.
- Agravamiento del asma o EPOC. [4]
- Agravamiento de las enfermedades cardiovasculares. [4]
- Mayor necesidad de utilizar el inhalador de rescate.
- Fatiga al realizar actividades habituales. [1]
- Si estos síntomas aparecen de forma intensa o progresiva, es recomendable consultar con tu profesional sanitario de referencia.
Protege tus pulmones
Aunque no podemos controlar la contaminación ambiental, sí podemos hacer posible para reducir nuestra exposición. Los especialistas recomiendan estas medidas:
- Consulta la calidad del aire. Muchas aplicaciones móviles y organismos públicos ofrecen información diaria sobre los niveles de ozono y otros contaminantes. Si los niveles son elevados, limita las actividades físicas intensas al aire libre. Accede aquí.
- Evita las horas de sol. Las concentraciones de ozono suelen alcanzar su máximo entre el mediodía y las primeras horas de la tarde. Siempre que sea posible, planifica paseos o ejercicio físico por la mañana temprano o al anochecer.
- Mantén la medicación al día. Las personas con patologías respiratorias deben seguir utilizando su tratamiento con CPAP u oxigenoterapia según la pauta prescrita por tu profesional sanitario. No suspendas el tratamiento, aunque estés de vacaciones.
- Cierra las ventanas si hay humo. Si existe un incendio próximo o el aire presenta olor intenso a humo, permanece en interiores con puertas y ventanas cerradas siempre que sea posible.
- Mantén la hidratación. Una buena hidratación favorece el correcto funcionamiento del aparato respiratorio y ayuda a mantener las secreciones más fluidas.
En cualquier caso, si aparecen síntomas respiratorios diferentes a los habituales o aumenta la sensación de falta de aire, consulta con tu profesional asistencial de referencia.
Los expertos coinciden en que el cambio climático puede favorecer la aparición de olas de calor más frecuentes y prolongadas. Esto podría traducirse en una peor calidad del aire y un aumento de los episodios de contaminación por ozono en muchas regiones europeas durante los próximos años. [1] Por ello, resulta importante conocer este contaminante y aprender a protegerse, especialmente para quienes viven con enfermedades respiratorias crónicas.
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Resumen
El ozono troposférico es un contaminante atmosférico que aumenta especialmente durante el verano como consecuencia de las altas temperaturas y la intensa radiación solar. Los incendios forestales, además de generar humo y partículas, pueden favorecer el incremento de este contaminante y empeorar la calidad del aire. Aunque es invisible, el ozono troposférico puede afectar a la salud respiratoria y cardiovascular, siendo especialmente perjudicial para las personas con EPOC, asma, fibrosis pulmonar y otros pacientes que reciben terapias respiratorias.
El artículo explica cómo se forma el ozono troposférico, por qué puede alcanzar niveles elevados incluso lejos de las grandes ciudades y cuáles son sus efectos sobre los pulmones. También ofrece recomendaciones para reducir la exposición durante los episodios de contaminación, como consultar la calidad del aire, evitar la actividad física en las horas de mayor concentración de ozono, mantenerse hidratado y seguir correctamente los tratamientos respiratorios.
FAQs
El ozono troposférico, también conocido como ozono superficial u ozono malo, es un contaminante que se forma cerca del suelo cuando la radiación solar reacciona con contaminantes procedentes del tráfico, la industria y otras fuentes. En concentraciones elevadas puede irritar las vías respiratorias, disminuir la función pulmonar y agravar enfermedades como el asma o la EPOC.
El ozono troposférico, también conocido como ozono superficial u ozono malo, es un contaminante que se forma cerca del suelo cuando la radiación solar reacciona con contaminantes procedentes del tráfico, la industria y otras fuentes. En concentraciones elevadas puede irritar las vías respiratorias, disminuir la función pulmonar y agravar enfermedades como el asma o la EPOC.
Para reducir la exposición al ozono troposférico, se recomienda consultar diariamente la calidad del aire, evitar realizar ejercicio físico al aire libre durante las horas centrales del día, permanecer en interiores si hay humo o contaminación, mantenerse bien hidratado y seguir correctamente los tratamientos respiratorios prescritos por el profesional sanitario.
[1] Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) (2026). Ground-level ozone and health effects. Enlace
[2] Ministerio para la Transición Ecológica y el reto demográfico. Ozono troposférico. Enlace
[3] Instituto de Salud Global Barcelona (2024). La mayor parte del ozono troposférico que contribuye a la mortalidad prematura en los países europeos es importado. Enlace
[4] Ozono y humo: dos peligrosos contaminantes causados por la ola de calor y los incendios. La Vanguardia (2026). Enlace
[5] Rodríguez, E. El ozono generado por incendios eleva la mortalidad prematura. SINC (2026). Enlace