¿Ser «búho” es perjudicial para la salud?
¿Te cuesta irte a dormir temprano y sientes que funcionas mejor por la noche? Si es así, es posible que tengas un cronotipo más nocturno, lo que habitualmente se conoce como ser una “persona búho”. Al contrario, las personas con un cronotipo más matutino, las llamadas “alondras”, tienden a sentirse más activas durante las primeras horas del día.
Estas diferencias forman parte de nuestro reloj biológico y pueden influir en nuestros horarios de sueño y vigilia. Pero ¿significa esto que ser “búho” es perjudicial para la salud? Un reciente estudio publicado en la revista Sleep Health vuelve a poner el foco en esta cuestión y aporta nuevos datos sobre las personas con hábitos nocturnos. ¿Qué dice realmente la evidencia?
¿Qué significa ser una persona “búho”?
Hay personas que a primera hora de la mañana se sienten llenas de energía y otras que necesitan algo más de tiempo para arrancar. Si eres de las segundas y notas que por la noche estás más despierto y activo, es posible que tengas un cronotipo nocturno. Es lo que conocemos, de forma coloquial, como ser una «persona búho» [1].
En el extremo contrario están las llamadas «alondras«, personas con un cronotipo más matutino. Estas diferencias tienen que ver con nuestro reloj biológico, el sistema interno que ayuda a regular los ciclos de sueño y vigilia y que influye en los momentos del día en los que sentimos más sueño o estamos más despiertos [2].
¿Qué relación existe entre el reloj biológico y el sueño?
Nuestro cuerpo tiene su propio reloj interno, conocido como reloj circadiano, que sigue un ciclo de aproximadamente 24 horas y ayuda a regular cuándo estamos despiertos y cuándo sentimos sueño. La luz y la oscuridad son algunas de las principales señales que ayudan a mantener este reloj sincronizado con el día y la noche.
Por eso, el sueño no depende únicamente de la hora que marque el reloj. Nuestro organismo también va siguiendo sus propias señales para prepararse para dormir o para despertarse. Por ejemplo, cuando llega la noche, aumenta la producción de melatonina, una hormona que favorece la aparición del sueño. Cuando el reloj biológico y nuestros horarios habituales no están bien sincronizados, puede resultar más difícil conciliar el sueño o mantener un descanso adecuado.
¿Ir a dormir tarde perjudica la salud?
Acostarse tarde no significa necesariamente dormir mal. Lo que realmente importa es que el horario permita dormir lo suficiente y que el descanso sea de calidad. En el caso de los adultos, se recomienda dormir al menos 7 horas de forma habitual, aunque las necesidades pueden variar de una persona a otra [3].
El problema puede aparecer cuando ir a dormir tarde se combina con tener que levantarnos temprano y, como consecuencia, recortamos horas de sueño. Mantener unos horarios de sueño regulares y dormir en los momentos adecuados forma parte de un descanso saludable [4].
¿Las personas nocturnas tienen peor salud?
Tener un cronotipo nocturno no significa necesariamente tener peor salud. Sin embargo, algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre los horarios más tardíos y determinados síntomas relacionados con la salud mental o el insomnio. ¿Qué han observado los estudios recientes?
Estudios científicos sobre las personas nocturnas
Un estudio publicado en 2026 en la revista Sleep Health, realizado con 2.266 personas trabajadoras, encontró una asociación entre el cronotipo vespertino y una mayor presencia de síntomas relacionados con la salud mental. Además, las personas con horarios más tardíos también presentaban más dificultades para conciliar la vida laboral y personal. Los resultados apuntan a que la recuperación tras el trabajo y el equilibrio entre la vida laboral y personal pueden influir en esta relación. No obstante, al tratarse de un estudio observacional, no es posible afirmar que tener un cronotipo nocturno sea la causa de estos problemas [5].
Por otro lado, el cronotipo vespertino también se ha relacionado con dificultades para dormir. Por ejemplo, un estudio publicado en 2025 encontró que las personas con cronotipo vespertino presentaban una mayor probabilidad de sufrir síntomas de insomnio que aquellas con un cronotipo matutino [6].
¿Ser “búho” causa problemas de salud?
Entonces, ¿ser “búho” es malo para la salud? No necesariamente. Lo importante es dormir lo suficiente y que nuestros horarios nos permitan descansar bien. Si tu ritmo natural es más nocturno, la clave está en encontrar una rutina que encaje, en la medida de lo posible, con tu reloj biológico y tu día a día [5] [6].
¿Qué consecuencias puede tener dormir poco o tener horarios de sueño irregulares?
Dormir menos de lo necesario de forma habitual puede afectar tanto al bienestar diario como a la salud a largo plazo. La falta de sueño puede provocar somnolencia, dificultades para concentrarse, aprender o reaccionar con rapidez, y un mayor número de errores. Además, cuando se mantiene en el tiempo, se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y depresión [3] [4].
Pero no solo importa cuántas horas dormimos. La regularidad también es importante: acostarse y levantarse cada día a horas muy diferentes puede dificultar mantener un descanso adecuado. Algunos estudios han relacionado los horarios de sueño irregulares con una mayor frecuencia de alteraciones metabólicas, como obesidad, hipertensión, niveles elevados de glucosa o colesterol, e incluso con un mayor riesgo cardiovascular [7] [8].
Por eso, dormir bien no consiste únicamente en acumular horas de sueño. Un descanso saludable también implica mantener unos horarios relativamente regulares y procurar que el momento en el que dormimos sea compatible con nuestro ritmo biológico y nuestras necesidades diarias [3].
¿Ser “búho” aumenta el riesgo de apnea del sueño?
Ser una “persona búho” no implica necesariamente tener un mayor riesgo de apnea del sueño. Aunque algunos estudios han investigado la posible relación entre el cronotipo vespertino y la apnea obstructiva del sueño, los resultados no permiten afirmar que tener un cronotipo nocturno sea, por sí mismo, un factor de riesgo. Además, uno de los estudios encontró una mayor frecuencia de apnea en personas con obesidad que dormían pocas horas, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse a todas las personas nocturnas [9] [10].
La apnea obstructiva del sueño está relacionada principalmente con factores como la edad, la obesidad, determinadas características de las vías respiratorias, los antecedentes familiares y algunos hábitos, como el consumo de alcohol o el tabaquismo [11]. Por tanto, más que asociar directamente el hecho de ser “búho” con la apnea, conviene prestar atención a los síntomas que pueden indicar que existe un problema respiratorio durante el sueño.
Los ronquidos fuertes y frecuentes, las pausas en la respiración, la dificultad para respirar durante la noche o una somnolencia excesiva durante el día son algunas de las señales de alerta. Si aparecen de forma habitual, es recomendable consultarlo con un profesional sanitario, ya que puede ser necesario realizar un estudio del sueño para confirmar o descartar la apnea [12].
¿Cómo cuidar la salud del sueño si eres una “persona búho”?
Si eres una “persona búho”, no necesitas convertirte en una “alondra” para cuidar tu descanso. Lo importante es encontrar un horario que se adapte, en la medida de lo posible, a tu ritmo biológico y que te permita dormir las horas necesarias. Además, mantener unos horarios regulares y procurar que el sueño sea de buena calidad también es importante para cuidar la salud [3].
Para conseguirlo, puede ser útil mantener una hora de acostarse y levantarse relativamente estable, incluso durante el fin de semana, y evitar que las diferencias entre unos días y otros sean demasiado grandes. También conviene reservar la última hora antes de dormir para actividades tranquilas, reducir la exposición a luz intensa y dispositivos electrónicos, y limitar el consumo de cafeína, nicotina y alcohol cerca de la hora de acostarse [13].
En el caso de las personas con un cronotipo nocturno, además, puede ser especialmente importante organizar las obligaciones diarias de manera que no obliguen a recortar horas de sueño de forma habitual. Si levantarse temprano es inevitable, mantener una rutina de sueño regular puede ayudar a mantener sincronizado el ciclo de sueño y vigilia. Si, a pesar de dormir el tiempo suficiente, existen dificultades frecuentes para conciliar el sueño, despertares continuos o somnolencia durante el día, conviene consultar con un profesional sanitario para valorar si existe algún trastorno del sueño [13].
Entonces, ¿ser “búho” es malo para la salud?
Ser una “persona búho” no es, por sí mismo, algo malo para la salud. Tener un cronotipo nocturno forma parte de las diferencias naturales que existen entre las personas y no significa necesariamente dormir peor ni tener más problemas de salud. Lo que sí puede convertirse en un problema es que ese ritmo nocturno vaya acompañado de falta de sueño, horarios muy irregulares o un desajuste constante entre nuestro reloj biológico y las obligaciones del día a día [3].
Por eso, más que intentar dejar de ser “búho”, la clave está en aprender a cuidar el sueño dentro de nuestro propio ritmo. Dormir las horas necesarias, mantener unos horarios lo más regulares posible y prestar atención a las señales de nuestro cuerpo puede marcar la diferencia. Al final, no se trata de a qué hora te acuestas, sino de si consigues descansar lo suficiente y de forma adecuada.
Así que, si la noche es tu momento de mayor energía, no tienes por qué verlo como algo negativo. Ser “búho” no es un problema. Dormir mal de forma habitual, sí. Escuchar a tu reloj biológico y darle al descanso el lugar que merece es una de las mejores formas de cuidar tu salud, sea cual sea tu cronotipo.
Resumen
Ser una persona «búho», es decir, tener un cronotipo nocturno y sentirse más activo por la noche, no es necesariamente perjudicial para la salud. Lo importante es dormir las horas necesarias, mantener horarios regulares y conseguir un descanso de calidad. Algunos estudios han relacionado los cronotipos vespertinos con más síntomas de insomnio y dificultades de salud mental, aunque estas asociaciones no demuestran una relación directa de causa y efecto.
Para cuidar el sueño, conviene adaptar la rutina al reloj biológico siempre que sea posible, evitar recortar horas de descanso por las obligaciones diarias y reducir la exposición a la luz intensa, la cafeína y el alcohol antes de acostarse. Además, si aparecen ronquidos fuertes y frecuentes, pausas respiratorias o somnolencia excesiva durante el día, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar posibles trastornos del sueño.
Preguntas frecuentes
No necesariamente. Tener un cronotipo nocturno es una variación natural del reloj biológico. El problema puede aparecer cuando acostarse tarde implica dormir menos de lo necesario, mantener horarios irregulares o tener dificultades para conciliar el sueño de forma habitual.
En general, las personas adultas deberían dormir al menos 7 horas de forma habitual, aunque las necesidades individuales pueden variar. Si tienes un cronotipo nocturno, procura mantener un horario regular que te permita descansar lo suficiente y evita que las obligaciones diarias reduzcan tus horas de sueño.
Tener un cronotipo nocturno no significa necesariamente tener más riesgo de apnea del sueño. Si presentas ronquidos fuertes y frecuentes, pausas en la respiración durante la noche, sensación de falta de aire o somnolencia excesiva durante el día, consulta con un profesional sanitario para valorar si necesitas un estudio del sueño.
[1] Nováková, M., Sládek, M., & Sumová, A. (2013). Human chronotype is determined in bodily cells under real-life conditions. Chronobiology International, 30(4), 607–617. Enlace
[2] National Heart, Lung, and Blood Institute. (2022). Cómo funciona el sueño: Su ciclo de sueño/vigilia. National Institutes of Health. Enlace
[3] Ramar, K., Malhotra, R. K., Carden, K. A., et al. (2021). Sleep is essential to health: An American Academy of Sleep Medicine position statement. Journal of Clinical Sleep Medicine, 17(10), 2115–2119. Enlace
[4] National Heart, Lung, and Blood Institute. (2022). Privación y deficiencia de sueño: ¿Qué son la privación y la deficiencia de sueño? National Institutes of Health. Enlace
[5] Merikanto, I., Partonen, T., Vanttola, P., & Virtanen, M. (2026). The role of recovery from work and work-life spillover in the association between chronotype and mental health problems: A population-based study. Sleep Health, 12(3), 488–495. Enlace
[6] Zhao, Y., Chen, H., Åkerstedt, T., Zhang, Z., Wang, S., & Tan, X. (2025). Association between insomnia symptoms and chronotype- A systematic review and meta-analysis. Sleep Health, 11(5), 551–559. Enlace
[7] Huang, T., & Redline, S. (2019). Cross-sectional and Prospective Associations of Actigraphy-Assessed Sleep Regularity With Metabolic Abnormalities: The Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis. Diabetes Care, 42(8), 1422–1429. Enlace
[8] Huang, T., Mariani, S., & Redline, S. (2020). Sleep Irregularity and Risk of Cardiovascular Events: The Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis. Journal of the American College of Cardiology, 75(9), 991–999. Enlace
[9] Lucassen, E. A., Zhao, X., Rother, K. I., Mattingly, M. S., Courville, A. B., de Jonge, L., Csako, G., & Cizza, G. (2013). Evening chronotype is associated with changes in eating behavior, more sleep apnea, and increased stress hormones in short sleeping obese individuals. Obesity, 21(9), 1871–1878. Enlace
[10] Kim, L. J., Coelho, F. M., Hirotsu, C., Bittencourt, L., Tufik, S., & Andersen, M. L (2014). Is the chronotype associated with obstructive sleep apnea? Sleep Medicine, 15(12), 1479–1484. Enlace
[11] National Heart, Lung, and Blood Institute. (2025). Apnea del sueño: Causas y factores de riesgo. National Institutes of Health. Enlace
[12] National Heart, Lung, and Blood Institute. (2025). Apnea del sueño: Síntomas. National Institutes of Health. Enlace
[13] National Heart, Lung, and Blood Institute. (2022). Healthy Sleep Habits. National Institutes of Health. Enlace