Vuelta a la rutina, ¿cómo retomar los buenos hábitos para cuidar tus pulmones en otoño?
Después del verano, volver a la rutina significa recuperar poco a poco los horarios, retomar las actividades habituales y adaptarnos de nuevo al ritmo del día a día. Pero la vuelta a la normalidad también coincide con la llegada del otoño, una época en la que empiezan a cambiar las temperaturas, pasamos más tiempo en espacios cerrados y aumenta la circulación de algunos virus respiratorios.
Para quienes conviven con una enfermedad respiratoria, todos estos cambios pueden influir en cómo se encuentran y en la forma de afrontar su día a día. Por eso, la vuelta a la rutina puede ser un buen momento para revisar algunos cuidados y recuperar aquellos hábitos que se han dejado un poco de lado durante el verano. En este artículo, repasamos algunas recomendaciones para cuidar tus pulmones durante el otoño y el resto del año.
¿Cómo puede afectar el otoño a la salud respiratoria?
El descenso de las temperaturas es uno de los primeros cambios que se notan con la llegada del otoño, y puede tener un impacto mayor en las personas con patologías respiratorias. El frío puede empeorar los síntomas de algunas enfermedades y aumentar el riesgo de exacerbaciones, ya que la exposición a temperaturas bajas puede afectar a las vías respiratorias [1].
A esto se suma la mayor circulación de virus respiratorios durante el otoño y el invierno. En España, la gripe y la COVID-19 circulan principalmente durante estos meses [2]. Por eso, en esta época del año conviene prestar atención a las medidas que pueden ayudar a prevenir las infecciones respiratorias.
Hábitos que pueden ayudarte a cuidar los pulmones en otoño
Cuidar la salud respiratoria no depende de un único hábito, sino de pequeñas decisiones que pueden formar parte del día a día. Mantenerse activo, evitar el humo del tabaco, prestar atención a la calidad del aire y prevenir las infecciones respiratorias son algunas de las medidas que pueden ayudar a cuidar los pulmones.
No se trata de hacer grandes cambios de un día para otro, sino de encontrar aquellos cuidados que mejor se adaptan a cada persona y hacerlos parte de la rutina.
Actividad física durante el otoño: ¿cómo retomarla después del verano?
Mantenerse físicamente activo puede contribuir al bienestar y formar parte del cuidado de la salud respiratoria. En las personas con enfermedades respiratorias crónicas que necesitan un programa específico, la rehabilitación pulmonar incluye ejercicios adaptados a las características y necesidades de cada persona y ha demostrado beneficios en distintos grupos de pacientes [3].
Por eso, si tienes una patología respiratoria y quieres retomar o aumentar tu actividad física después de un periodo de menor actividad, es importante adaptar el ejercicio a tu situación. Si al volver a hacer ejercicio, notas más falta de aire de la habitual, molestias o síntomas que no esperabas, no fuerces el ritmo. Consulta con tu profesional sanitario si no sabes cómo adaptar la actividad a tu situación o si estas molestias persisten.
¿Qué puedes hacer para prevenir las infecciones respiratorias en otoño?
Algunos hábitos sencillos pueden incorporarse a la rutina para ayudar a reducir el riesgo de infecciones respiratorias. Entre ellos, la higiene de manos ocupa un lugar importante. La OMS recomienda mantener una adecuada higiene de manos en los entornos cotidianos como medida para reducir las infecciones respiratorias agudas [4].
También es importante tener en cuenta las recomendaciones de vacunación frente a la gripe, la COVID-19 y, cuando esté indicada, el neumococo. En España, el Ministerio de Sanidad establece cada temporada los grupos de población para los que se recomienda la vacunación. En el caso de la COVID-19, entre ellos se encuentran las personas con determinadas enfermedades respiratorias crónicas graves [5]. Si existe una enfermedad respiratoria, conviene consultar con el profesional sanitario qué vacunas están indicadas en cada caso.
¿Sigues fumando? La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para dejarlo
Si hablamos de cuidar los pulmones, dejar de fumar es una de las medidas más importantes para proteger la salud respiratoria. El consumo de tabaco está relacionado con múltiples enfermedades y problemas respiratorios, y abandonar el hábito permite reducir la exposición a sus efectos perjudiciales [6].
Dejar de fumar puede ser difícil y no siempre se consigue en el primer intento. En este contexto, las intervenciones para ayudar a las personas adultas a abandonar el tabaco han sido ampliamente estudiadas y pueden aumentar las posibilidades de conseguirlo [6].
Pero no solo importa el tabaco que fuma cada persona. La exposición al humo ajeno también se ha relacionado con síntomas respiratorios como las sibilancias, la dificultad para respirar y la tos [7]. Por eso, mantener la vivienda, el coche y otros espacios habituales libres de humo ayuda a reducir esta exposición.
¿Qué hacer si la calidad del aire no es buena?
La contaminación del aire puede afectar a la salud respiratoria. Un metaanálisis publicado en 2024 encontró asociaciones entre distintos contaminantes atmosféricos y problemas respiratorios como tos, sibilancias y dificultad para respirar [8]. Si vives con una enfermedad respiratoria, prestar atención a la calidad del aire puede ser especialmente útil para decidir cuándo y dónde realizar actividad física al aire libre.
Cuando los niveles de contaminación sean elevados, consulta la información sobre la calidad del aire de tu zona y, si es posible, elige momentos y lugares en los que la exposición sea menor. De esta forma, puedes adaptar tu actividad sin dejar de mantenerte activo.
Y no solo importa el aire del exterior. Durante el otoño pasamos más tiempo en espacios cerrados, por lo que también conviene prestar atención a la ventilación de los lugares donde pasamos más tiempo. Una revisión sistemática reciente sobre calidad del aire interior y transmisión de infecciones respiratorias encontró que las condiciones del aire de los espacios cerrados pueden influir en la transmisión de virus respiratorios y analizó distintas medidas para reducir este riesgo [9].
¿Cómo mantener tu tratamiento respiratorio en el día a día?
Si sigues un tratamiento respiratorio en casa, la vuelta a la rutina puede ser un buen momento para recuperar también las pautas relacionadas con tu cuidado. Después de unas semanas con horarios diferentes, viajes o cambios en las actividades habituales, volver a prestar atención a la regularidad del tratamiento puede ayudarte a mantener las indicaciones que tienes pautadas.
SEPAR ha señalado que los cambios propios del verano pueden dificultar la adherencia al tratamiento en personas con enfermedades respiratorias crónicas y recuerda la importancia de mantener las recomendaciones indicadas por los profesionales sanitarios [10].
Si al retomar tus horarios habituales tienes dificultades para seguir el tratamiento, notas cambios persistentes en cómo te encuentras o te surgen dudas sobre alguna de las pautas indicadas, consulta con tu equipo sanitario.
Vuelta a la rutina, volver a cuidarte
El otoño puede ser un buen momento para recuperar el ritmo después del verano y comprobar que tus cuidados siguen encajando con tu día a día. Volver a los horarios habituales también puede ayudarte a detectar qué te funciona, qué te cuesta más y si hay algo que necesitas adaptar.
Cuidar la salud respiratoria también significa saber cuándo necesitas ajustar algo, resolver una duda o pedir ayuda. Si notas cambios en cómo te encuentras o tienes dudas sobre tus cuidados, hablar con tu equipo sanitario puede ayudarte a encontrar la mejor manera de afrontarlos.
Mantener la actividad, evitar el tabaco y el humo, cuidar la calidad del aire, mantener una buena higiene de manos y seguir las recomendaciones de vacunación son algunas medidas que pueden ayudar a cuidar la salud respiratoria durante el otoño. Ante cualquier duda, consulta con tu médico de atención primaria.
Recuerda que la información proporcionada en este artículo no reemplaza, sino que complementa la relación entre el profesional de salud y su paciente o visitante. En caso de duda, debes consultar con tu profesional de salud de referencia.
Resumen
La llegada del otoño es un buen momento para recuperar los hábitos que ayudan a cuidar la salud respiratoria después del verano. Los cambios de temperatura, una mayor circulación de virus respiratorios y el aumento del tiempo que pasamos en espacios cerrados pueden influir especialmente en las personas con enfermedades respiratorias.
Retomar progresivamente la actividad física, evitar el tabaco y el humo ambiental, cuidar la calidad del aire, mantener una buena higiene de manos y seguir las recomendaciones de vacunación son algunas medidas que pueden incorporarse a la rutina. Si además sigues un tratamiento respiratorio en casa, recuperar los horarios habituales y mantener las pautas indicadas por tu equipo sanitario puede ayudarte a mantener la continuidad del tratamiento. Ante cambios en los síntomas o dudas sobre cómo adaptar tus cuidados, consulta con un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
El descenso de las temperaturas puede empeorar los síntomas de algunas enfermedades respiratorias y aumentar el riesgo de exacerbaciones. Además, durante el otoño e invierno circulan con mayor frecuencia algunos virus respiratorios, como la gripe y la COVID-19.
Mantenerse físicamente activo de forma adaptada a cada persona, evitar fumar y la exposición al humo, prestar atención a la calidad del aire, ventilar los espacios cerrados y mantener una adecuada higiene de manos son algunas medidas que pueden contribuir al cuidado respiratorio. También es importante seguir las recomendaciones de vacunación que correspondan a cada persona.
La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para recuperar los horarios y las pautas habituales del tratamiento. Si tienes dificultades para seguirlo, notas cambios persistentes en tu estado o tienes dudas sobre alguna indicación, consulta con tu equipo sanitario para valorar cómo adaptar los cuidados a tu situación.
[1] D’Amato M, Molino A, Calabrese G, Cecchi L, Annesi-Maesano I, D’Amato G. The impact of cold on the respiratory tract and its consequences to respiratory health. Clinical and Translational Allergy. 2018;8:20. Enlace
[2] Ministerio de Sanidad. Vacunación frente a gripe y COVID-19. Temporada 2026-2027. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2026. Enlace
[3] Rochester CL, Alison JA, Carlin B, Jenkins AR, Cox NS, Bauldoff G, et al. Pulmonary Rehabilitation for Adults with Chronic Respiratory Disease: An Official American Thoracic Society Clinical Practice Guideline. Am J Respir Crit Care Med. 2023;208(4):e7-e26. Enlace
[4] World Health Organization, United Nations Children’s Fund. Guidelines on hand hygiene in community settings. Geneva: World Health Organization; 2025. Enlace
[5] Ministerio de Sanidad. Recomendaciones de vacunación frente a COVID-19 en España 2026-2027. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2026. Enlace
[6] Hersi M, Beck A, Hamel C, Esmaeilisaraji L, Pussegoda K, Austin B, et al. Effectiveness of smoking cessation interventions among adults: an overview of systematic reviews. Syst Rev. 2024;13:179. Enlace
[7] Korsbæk N, Landt EM, Dahl M. Second-hand smoke exposure associated with risk of respiratory symptoms, asthma, and COPD in 20,421 adults from the general population. J Asthma Allergy. 2021;14:1277-1284. Enlace
[8] Su JG, Aslebagh S, Shahriary E, Barrett M, Balmes JR. Impacts from air pollution on respiratory disease outcomes: a meta-analysis. Front Public Health. 2024;12:1417450. Enlace
[9] Alqarni Z, Rezgui Y, Petri I, Ghoroghi A. Viral infection transmission and indoor air quality: a systematic review. Sci Total Environ. 2024;923:171308. Enlace
[10] Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). SEPAR alerta de que solo el 50% de los pacientes con asma, EPOC o bronquiectasias cumple correctamente el tratamiento y llama a no descuidarlo ante los riesgos del verano. Madrid: SEPAR; 2026. Enlace